jueves, 1 de noviembre de 2012


El caso del Mercado de La Parada o cómo la prepotencia se tiñó de sangre.

La Parada está situada en una zona deprimida y populosa del distrito de La Victoria en la que habitan personas honestas y trabajadoras que superviven con la delincuencia. Como todo barrio pobre no tiene o tiene precarios servicios públicos, entre ellos el de seguridad;  hay horas del día en que la delincuencia campea libremente y la policía o el serenazgo brillan por su ausencia. La población honesta- que es mayoría- ha aprendido a sobrevivir con valentía ante el desamparo del Estado. Sus calles están llenas de basura y roedores. La Municipalidad de la Victoria no recoge los desperdicios pero sí cobra a los ambulantes que venden alrededor del mercado.

Desde 1945 existe el mercado mayorista de La Parada que es administrado por EMMSA, empresa municipal. Este mercado constituye el centro neurálgico de la zona. Según  información oficial de la web de EMMSA, trabajan 756 comerciantes mayoristas formales (concesionarios), un número indeterminado de mayoristas informales trabajan en los corralones adjuntos, 3,400 trabajadores entre estibadores y transportistas manuales y gran número de ambulantes, la mayoría mujeres, que venden al por menor en las afueras del mercado.

Como se observa dicho centro de abastos hace tiempo que ha colapsado, por ello, al haberse culminado la I Etapa del mercado de Santa Anita, se ha programado el traslado de las actividades mayoristas a dicho mercado. En Santa Anita no se permitirá el mercadeo al por menor, quedando sin trabajo los comerciantes ambulantes de la paradita, tampoco se requerirá de estibadores ni transportistas manuales dado sus “modernos” métodos de manipuleo de mercancías. Por lo tanto al cerrar La Parada se dejará sin ocupación a un gran número de trabajadores, razón por la cual se oponían al traslado y querían conversar con la Municipalidad de Lima para buscar una alternativa.

Las promesas incumplidas

Durante la última campaña municipal, cuando la candidata Villarán visitó La Parada prometió a los comerciantes que, de ser elegida, los ayudaría a la privatización del Mercado Mayorista Nº 1, así mismo en sus sucesivas presentaciones denunciaba que el Mercado Santa Anita no estaba terminado y que de ser elegida el traslado se realizaría cuando esté culminado. Ya ungida como alcaldesa, inició las llamadas mesas de diálogo, hoy tan de moda, con los comerciantes de La Parada; pero en dichas mesas no se llegó a ningún acuerdo. La MML las utilizó para ablandar a la otra parte, es decir dejaron hablar a los comerciantes e impusieron sus propuestas; lógicamente las conversaciones fracasaron. Paralelo a ello comenzó la guerra fría, se dijo que desalojarían a los comerciantes, después que no los desalojarían, que todos pasarían a Santa Anita, después que sólo los mayoristas, etc.

Los terribles sucesos del fin de semana del 25 al 27 de octubre llenaron de violencia y sangre las calles, ante una población que impotente aceptaba como el Estado cerraba con su centro de trabajo, anulaba sus honradas posibilidades de sobrevivencia y los encerraban entre bloques de cemento y zanjas, cual moderno  gueto que nunca se ha visto en el Perú. 

Los días de la prepotencia y vergüenza

Día jueves 25, 14 horas. Por esas horas el mercado había disminuido su actividad pero todavía había descarga de camiones. Afuera el comercio minorista se desarrollaba normalmente. Los niños salían de los colegios, no había novedad en las calles, a unas cuadras el centro comercial Gamarra mantenía su cotidiano dinamismo. Sin previo aviso y sorpresivamente, como si el Estado hubiera dispuesto un ataque al enemigo, llegaron 1,300 policías y 80 jinetes de la policía montada acompañados con grandes tráileres cargados de bloques de cemento para cerrar las vías de acceso al mercado e impedir que lleguen los camiones con mercaderías. El objetivo era claro: sitiar el mercado para que éste muera de inanición.

Al producirse los primeros desplazamientos la policía tuvo la oposición de los habitantes de la zona, entre ellos los trabajadores del mercado, que reaccionaban a la prepotencia de la acción. La policía respondió con bombas lacrimógenas y violencia creando una situación de pánico en toda la zona. Las casas y los colegios se llenaron de gases. Niños, madres y ancianos lloraban. Todos corrían. Poco a poco fueron llegando grupos delincuenciales que fueron tomando la conducción de la reacción. Los comerciantes se encerraron en el mercado, los pobladores buscaban llorando a sus parientes entre gases lacrimógenos, balazos, piedras, relinchos de caballos, gritos y lamentos.

Se fueron creando focos de enfrentamientos entre pobladores agitados por los delincuentes y la policía que retrocedía hasta quedar vergonzosamente arrinconada. Controlada la situación por los delincuentes se iniciaron los saqueos a los negocios aledaños sobre todo en la zona comercial de Gamarra. El saldo de ese día, según la prensa, fue: 2 civiles muertos, 44 civiles y 66 policías heridos y un barrio, el de La Parada, envuelto en miedo y pánico. Un operativo ordenado por la Municipalidad Metropolitana de Lima- por su alcaldesa que a la sazón se encontraba en Nueva York- y conducido por un coronel de la policía nacional. 

Día sábado 27, 11 horas. En los días siguientes al jueves, la actividad comercial fue recobrando su dinamismo aunque con el miedo que en cualquier momento algo podría pasar. Como en efecto pasó. Más de 3,000 policías dirigidos por su Director General irrumpieron en los alrededores del mercado acompañados con tanquetas, ambulancias, unidades de bomberos, tráileres con los bloques de cemento y maquinaria para hacer las zanjas y ejecutar el sitio al mercado que había dispuesto la MML. Exhortaron a los ambulantes a retirarse mientras se producía un cierra puertas en el mercado y viviendas de la zona, algunos trabajadores y pequeños grupos de violentistas opusieron resistencia los que primero fueron reprimidos con gases lacrimógenos y luego con armas, dicen, no letales aunque murieron 2 civiles. Hubo 5 heridos, con los rostros ensangrentados y cerca de 110 detenidos. El operativo fue “exitoso”, se colocaron los bloques de obstrucción y se rompió el asfalto dejando grandes zanjas para impedir el acceso al mercado de los camiones con productos. Triunfó el “principio de autoridad” impuesto a sangre y fuego.

Epílogo

Es muy censurable la decisión tomada por la Municipalidad Metropolitana de Lima y su alcaldesa de cerrar un centro de labores como el mercado mayorista de La Parada, sin medir las consecuencias sociales y sin ofrecer alternativas a la gran mayoría de los trabajadores perjudicados. Así como también la decisión de sitiar con bloques y zanjas sus alrededores, autorizando para ello el uso de la fuerza sin tomar en cuenta la densidad poblacional del área de influencia del mercado, sin respetar los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que viven en la zona y poniendo en riesgo sus vidas. Es lamentable observar como autoridades elegidas por el pueblo, imponen sus decisiones con el uso de la fuerza a despecho un diálogo fructífero con los afectados.

Es reprochable el comportamiento de los altos mandos policiales que, a pesar de conocer la zona, el día jueves 25 con negligencia y desconsideración dispusieron el operativo con las lamentables consecuencias de vidas humanas y un alto número de heridos, civiles y policiales. Los hechos acaecidos no deben quedar impunes, una seria investigación debe identificar a los responsables de las decisiones, de la conducción del operativo y de los delitos cometidos durante el operativo.

Se rechazan los juicios y adjetivos con que las autoridades, medios de prensa y algunos de los usuarios de redes sociales se refieren cuando hablan de los pobladores de la zona de La Parada, metiendo en un mismo saco a delincuentes y a hombres y mujeres, ancianos y niños honestos y trabajadores. La Victoria ha sido y es cuna de hombres y mujeres probos, ejemplares y patriotas.

lunes, 29 de octubre de 2012


¿Quién gobierna la ciudad de Lima?

Una ciudad como la nuestra, más aún en estos tiempos de globalización y feroz competencia, necesita un gobierno eficiente y eficaz que conduzca su desarrollo no solo a su sobrevivencia sino a altos estándares urbanos que le permitan sobresalir como ciudad global, impulsar el progreso del Perú y sobre todo albergar ciudadanos y ciudadanas con alta calidad de vida.

Como se sabe la ciudad es el resultado de la conurbación de las provincias de Lima y El Callao, la primera con 42 distritos más una área bajo administración de la municipalidad provincial denominada El Cercado, la segunda con 6 distritos. Cada provincia y cada distrito tienen un gobierno municipal. Además, desde el 2002 con el inicio del proceso de descentralización su normatividad le concedió a la provincia de El Callao el rango de región con la peculiaridad que su ámbito sería la misma jurisdicción que tiene su municipalidad provincial; para el caso de la provincia de Lima, a ésta se le impide integrar una región es decir ser región aunque dispone que las competencias y funciones reconocidas al gobierno regional sean transferidas a su municipalidad provincial denominada Municipalidad Metropolitana de Lima (MML).

Por tal motivo la ciudad de Lima Metropolitana, por el lado de la provincia de Lima, es gobernada por un municipio provincial con facultades de gobierno regional, sin serlo y 42 gobiernos municipales distritales; por el lado de la provincia de El Callao, por un gobierno regional, un municipio provincial y 6 municipios distritales. Tremendo enredo de gestión que puede explicar el actual desorden y caos que vive nuestra capital.

Ámbitos
Superficie
%
Población
%
Densidad
Administración Política
Km2
Habitantes
hab./km2
Provincia de Lima
2,670.40
95%
7,605,742
90%
2848
Municip. Provincial y 42 distritos
Provincia del Callao
146.98
5%
876,877
10%
5966
Reg.,Municip. Provinc. y 6 distritos
Lima Metropolitana
2,817.38
100%
8,482,619
100%
3011
No tiene
En la superficie del Callao se Incluye territorio insular de 17.63 km2.
Fuente: INEI. Censos nacionales 2007: XI de población y VI de Vivienda.

En este fraccionamiento, la provincia de El Callao con sus 6 distritos, apenas representa el 5% de la superficie y el 10% de la población de Lima Metropolitana lo que le permite tener instancias de coordinación más fluidas a pesar que la superposición del ámbito de la región sobre el municipio provincial las haga complicadas. Además, por el hecho de ser región y ya haber recibido la totalidad de sus competencias y funciones regionales tiene más atribuciones y mejor financiamiento que su provincia hermana.

La mayor problemática corresponde a la provincia de Lima que representa el 95% de la superficie y el 90% de la población de la ciudad, aquí la Municipalidad Metropolitana de Lima se dedica a las grandes obras de infraestructura de las llamadas “vías metropolitanas”, al transporte de la provincia y a las actividades que desarrollan las “empresas municipales” en su ámbito provincial, empresas como SERPAR (servicio de parques zonales), EMSA (empresas de mercados), entre otras; mientras los municipios distritales atienden los principales problemas de sus respectivos distritos como los de seguridad ciudadana, medio ambientales, desarrollo urbano, etc. problemas que aborda la MML apenas en el ámbito de El Cercado.

De esta forma la Municipalidad Metropolitana abandonada su facultad de dirigir el desarrollo de la ciudad dejando que las administraciones distritales afronten sus problemas según sus propios planes y criterios teniendo como resultado una ciudad de notorios contrastes y de heterogéneas políticas de gestión que hacen de la ciudad un gran mosaico de 43 partes- 42 distritos y el Cercado- y si agregamos a ello que no existe ningún indicio de coordinación entre las administraciones de las provincias de la ciudad podemos entender porque Lima se ha vuelto caótica, desigual y altamente conflictiva.

Actualmente en la provincia de Lima las administraciones distritales, al amparo de la ley 29029, ley de las mancomunidades municipales, se están asociando entre si y de motu proprio en mancomunidades municipales con el fin de resolver problemas comunes como de seguridad ciudadana, limpieza pública, etc. y de identificación y ejecución de proyectos comunes. A la fecha se han constituido 7 mancomunidades que ya han elegido sus directivos.

Mancomunidad Municipal Lima Norte
Integrada por 6 distritos
Mancomunidad muncipal Lima- Rímac
Integrada por el Rímac y El Cercado
Mancomunidad Lima Centro
Integrada por 11 distritos
Mancomunidad municipal Carretera Central
Integrada por 5 distritos
Mancomunidad Lima Este
Integrada por 4 distritos
Asociación municipalidades del Sur
Integrada por 4 distritos
Mancomunidad de los distritos del Litoral Sur de Lima
Integrada por 6 distritos

Si bien es muy loable este tipo de asociaciones y que están resolviendo muchos problemas, también es muy lamentable que sea el resultado del vacío de dirección de la actual administración de la alcaldesa Susana Villarán, recordemos que ante la problemática de gestión de la ciudad de 42 distritos, como candidata ofreció en su plan de gobierno crear “coordinadoras interdistritales en la ciudad de Lima en Lima Norte, Lima Sur, Lima Centro y Lima Este, como instancias de planificación y gestión interdistrital del Gobierno Metropolitano y para que implementen políticas públicas de desarrollo interdistrital” lo que no ha cumplido, como tampoco ha cumplido su promesa de impulsar la creación del distrito de El Cercado. Respecto a las transferencias del gobierno nacional de las competencias y funciones regionales, éstas también están muy atrasadas lo que contribuye al actual desmanejo de la ciudad; aquí el “miedo” de recibirlas está haciendo perder a la MML la oportunidad de una real conducción y gobierno de la ciudad que tendría con las atribuciones de gobierno regional. Por ello la pregunta ¿Quién gobierna la ciudad de Lima? tiene como respuesta la complejidad de una ciudad fraccionada con muchas administraciones y sin una conducción única que la lleve a ser competitiva, sostenible y de bienestar para sus ciudadanos y ciudadanas.

martes, 13 de marzo de 2012


La importancia del enfoque de Ciudad
 para entender Lima

La ciudad de Lima como resultado de la conurbación de las provincias de Lima y Callao, ya es una gran metrópoli que ocupa una superficie de 2,817.89 km2 con una población –según el Censo del 2007- de 8’482,619 habitantes. Entre las ciudades del mundo, por su población, ocupa el 30avo lugar y en América Latina es la quinta ciudad más poblada. Según la revista especializada “América Economía”, al 2010 fue la décima ciudad de América Latina más atractiva para hacer negocios. Nacionalmente, como capital del Perú es la ciudad más importante e históricamente su principal centro de actividad económica. Según el último censo alberga el 30% de la población del país aunque con tasas poblacionales decrecientes; económicamente su contribución al PBI nacional ha sido superior al 50% aunque en el último decenio dicha proporción a comenzado a disminuir gracias al empuje de otros ciudades de departamentos como Ica, Cusco, Ayacucho, La Libertad, Arequipa que han crecido a tasas superiores a las de Lima. Así, al 2010 dicha contribución fue del 42%. Lima es pues de lejos la principal ciudad del Perú y el motor de su desarrollo.


Es innegable que dicha situación es el resultado de las sucesivas políticas centralistas de los gobiernos de turno por cuya razón provocaron atraso y pobreza a las demás provincias del interior del país, lo que produjo un justificado sentimiento anticentralista que muchas veces se expresó como un antilimeñismo, aunque es justo señalar que dicho sentir es casi cultural por haber sido Lima capital de la conquista española y en la república, la sede del centro del poder político. Como resultado de las sucesivas migraciones del siglo pasado la capital ya no es tierra de “blancos” sino de mestizos que estamos dándole una nueva cara y construyendo su identidad. En este siglo, según información del INEI, en al periodo intercensal 1883- 2007 la tasa de migración fue de 1% gracias a que desde el 2002, con el inicio del proceso de regionalización, se ha descentralizado el poder político y se está impulsando el desarrollo de los departamentos, llamados también regiones, muchos de los cuales, como ya se ha señalado, están creciendo a tasas mayores que Lima lo que está deteniendo la migración hacía la metrópoli. Y eso es muy bueno pues todos queremos que las regiones sigan creciendo aunque todavía falta solucionar algunos problemas del proceso descentralista, pero Lima Metropolitana también debe crecer aún perdiendo participación porcentual en el PBI nacional pues lo que se busca es un desarrollo armónico y sostenido del país.

Lima no debe dejar de ser el motor de la economía nacional, más bien debe buscar una mejor inserción al mundo globalizado y al concierto de ciudades competitivas. Ciudades como Sao Paulo, Buenos Aires, Bogotá, Santiago de Chile, para hablar solo de algunas de Sud América, realizan grandes esfuerzos para ser modernas, sustentables y con gran calidad de vida, pues saben que de lograrlo conseguirán atraer inversiones y hacer  que dichos estándares sean sostenibles. De conseguirlo, nuestra ciudad se podría convertir en modelo de desarrollo de otras ciudades que a su vez consigan impulsar el desarrollo de sus respectivas regiones. Por ello es muy importante que cualquier propuesta de desarrollo para Lima tenga el enfoque de ciudad, así como las soluciones y los problemas que se identifiquen deben ser abordados considerando su complejidad como gran metrópoli.

lunes, 6 de febrero de 2012


Visión de la ciudad de Lima

Mucho antes de la fundación española en el espacio que hoy ocupa Lima ya existían muchos señoríos repartidos por los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín y, en éstos se erigieron templos, grandes pirámides truncas y oráculos entre los que destaca el templo de Pachacamac, que no solo era el oráculo más importante de toda la costa sino el que regía todos los valles. Precisamente, el 18 de enero de 1535 es en el señorío del cacique Taulichusco, situado en el valle del Rímac, que Francisco Pizarro funda su capital como la “ciudad de los reyes” en honor a los reyes magos ya que fue el 6 de enero la fecha en la que envió a la comisión para que busque el lugar adecuada para instalarse en la zona y desde allí dirigir su labor de conquista y rapiña. Ya constituida como ciudad fue llamándose Lima, como una corrupción hispánica de Rímac, topónimo quechua del río hablador que atraviesa la ciudad. Como se vislumbra, la decisión de Pizarro no solo fueron las sementeras, los árboles, la cercanía al mar y la posibilidad del futuro puerto para enviar las riquezas arrebatadas, también el oro y la plata que pensaban había en gran cantidad en las ofrendas de los numerosos templos de la zona.

Lo que sigue ya es conocido, cerca de tres siglos duró la dominación española que fue signada por la depredación de los recursos, el robo del patrimonio de las culturas nativas, el colapso de la población nativa y la imposición de una nueva cultura. En ese lapso Lima, por su posición geoestratégica, fue convirtiéndose en la ciudad más importante del nuevo continente: fue capital del virreinato del Perú, sede de la Real Audiencia, de la Arquidiócesis de la iglesia Católica, del Tribunal del Santo Oficio, del Tribunal del Consulado y de la primera universidad de Hispanoamérica. Al crecer su importancia también lo hizo su puerto que se encontraba a 14 km de la Plaza Mayor, llamado “puerto de Lima” y posteriormente Callao, fue a través de él que fueron saliendo las riquezas para España y llegaban las mercancías para todas las colonias de este lado del continente, lo que lo convirtió en el principal puerto de la costa occidental de Hispanoamérica.

Producida la independencia, Lima se convirtió en la capital del Perú, sede del gobierno y de todos los poderes del Estado peruano. Como tal, fue escenario de la inestabilidad política de los primeros años de la república y de la ocupación de tropas extranjeras en el período de la infausta guerra con Chile que representaron para la ciudad destrucción y saqueo. También fue tributaria de los cortos períodos de crecimiento de la economía nacional producidos por el auge del guano, de las exportaciones de materias primas, de la tímida industrialización del período de la aplicación de las políticas de sustitución de importaciones y por último del desarrollo del sector servicios que hoy impulsa la ciudad. Pero también fue víctima de las políticas y amenazas nacionales como la fallida reforma agraria, el efímero industrialismo de la ciudad y el accionar del terrorismo que atrajeron oleadas de inmigrantes que presionaron sobre sus suelos y los precarios servicios urbanos de la ciudad. Así, la capital tuvo que soportar altas tasas de crecimiento poblacional y un desordenado desarrollo urbano horizontal hacía las antiguas áreas de cultivo, los arenales y los cerros, expansión que ha alcanzado a la provincia del Callao por cuya conurbación hoy integran una gran metrópoli de cerca de 9 millones de habitantes llamada Lima Metropolitana.

Lima ha sido la ciudad que más ha contribuido al PBI nacional, en la actualidad dicha contribución representa un poco más del 40% y está sostenida por un dinámico sector terciario que agrupa entre otros, el comercio, transportes y comunicaciones, restaurantes y hoteles y otros servicios que se ven representados en la gran inversión de los últimos años que está modernizando la ciudad y mejorando los niveles ocupacionales y de ingresos.  A nivel social la urbe refleja una marcada estratificación de ricos y pobres, siendo el estrato de los pobres el más inestable pues está determinado por el desenvolvimiento económico de la ciudad, al 2010 la tasa de pobreza para Lima Metropolitana fue de 12.8%; en el estrato medio se encuentran los profesionales, pequeños empresarios, obreros y empleados constituyendo un sector de alta movilidad social y de gran dinamismo económico que impulsa a la ciudad a la modernidad. Es notorio que dicha estatificación se manifiesta en los contrastes del perfil urbano de Lima, en sus barrios modernos y en la pobreza de los asentamientos de los arenales y cerros, así como en el auge de la construcción de viviendas impulsado por los estratos medios.

Los nuevos tiempos y sus nuevas dinámicas de desarrollo están cambiado el rostro de Lima pero también están generando nuevas situaciones que agregan mas complejidad a su problemática cuya solución solo podrá ser afrontada con la participación de sus ciudadanos y ciudadanas por ello, la información veraz, la discusión y la búsqueda de la participación efectiva son el norte de este blog con lo que esperamos contribuir a una Lima del futuro: moderna, más humana e integrada al mundo.