lunes, 6 de febrero de 2012


Visión de la ciudad de Lima

Mucho antes de la fundación española en el espacio que hoy ocupa Lima ya existían muchos señoríos repartidos por los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín y, en éstos se erigieron templos, grandes pirámides truncas y oráculos entre los que destaca el templo de Pachacamac, que no solo era el oráculo más importante de toda la costa sino el que regía todos los valles. Precisamente, el 18 de enero de 1535 es en el señorío del cacique Taulichusco, situado en el valle del Rímac, que Francisco Pizarro funda su capital como la “ciudad de los reyes” en honor a los reyes magos ya que fue el 6 de enero la fecha en la que envió a la comisión para que busque el lugar adecuada para instalarse en la zona y desde allí dirigir su labor de conquista y rapiña. Ya constituida como ciudad fue llamándose Lima, como una corrupción hispánica de Rímac, topónimo quechua del río hablador que atraviesa la ciudad. Como se vislumbra, la decisión de Pizarro no solo fueron las sementeras, los árboles, la cercanía al mar y la posibilidad del futuro puerto para enviar las riquezas arrebatadas, también el oro y la plata que pensaban había en gran cantidad en las ofrendas de los numerosos templos de la zona.

Lo que sigue ya es conocido, cerca de tres siglos duró la dominación española que fue signada por la depredación de los recursos, el robo del patrimonio de las culturas nativas, el colapso de la población nativa y la imposición de una nueva cultura. En ese lapso Lima, por su posición geoestratégica, fue convirtiéndose en la ciudad más importante del nuevo continente: fue capital del virreinato del Perú, sede de la Real Audiencia, de la Arquidiócesis de la iglesia Católica, del Tribunal del Santo Oficio, del Tribunal del Consulado y de la primera universidad de Hispanoamérica. Al crecer su importancia también lo hizo su puerto que se encontraba a 14 km de la Plaza Mayor, llamado “puerto de Lima” y posteriormente Callao, fue a través de él que fueron saliendo las riquezas para España y llegaban las mercancías para todas las colonias de este lado del continente, lo que lo convirtió en el principal puerto de la costa occidental de Hispanoamérica.

Producida la independencia, Lima se convirtió en la capital del Perú, sede del gobierno y de todos los poderes del Estado peruano. Como tal, fue escenario de la inestabilidad política de los primeros años de la república y de la ocupación de tropas extranjeras en el período de la infausta guerra con Chile que representaron para la ciudad destrucción y saqueo. También fue tributaria de los cortos períodos de crecimiento de la economía nacional producidos por el auge del guano, de las exportaciones de materias primas, de la tímida industrialización del período de la aplicación de las políticas de sustitución de importaciones y por último del desarrollo del sector servicios que hoy impulsa la ciudad. Pero también fue víctima de las políticas y amenazas nacionales como la fallida reforma agraria, el efímero industrialismo de la ciudad y el accionar del terrorismo que atrajeron oleadas de inmigrantes que presionaron sobre sus suelos y los precarios servicios urbanos de la ciudad. Así, la capital tuvo que soportar altas tasas de crecimiento poblacional y un desordenado desarrollo urbano horizontal hacía las antiguas áreas de cultivo, los arenales y los cerros, expansión que ha alcanzado a la provincia del Callao por cuya conurbación hoy integran una gran metrópoli de cerca de 9 millones de habitantes llamada Lima Metropolitana.

Lima ha sido la ciudad que más ha contribuido al PBI nacional, en la actualidad dicha contribución representa un poco más del 40% y está sostenida por un dinámico sector terciario que agrupa entre otros, el comercio, transportes y comunicaciones, restaurantes y hoteles y otros servicios que se ven representados en la gran inversión de los últimos años que está modernizando la ciudad y mejorando los niveles ocupacionales y de ingresos.  A nivel social la urbe refleja una marcada estratificación de ricos y pobres, siendo el estrato de los pobres el más inestable pues está determinado por el desenvolvimiento económico de la ciudad, al 2010 la tasa de pobreza para Lima Metropolitana fue de 12.8%; en el estrato medio se encuentran los profesionales, pequeños empresarios, obreros y empleados constituyendo un sector de alta movilidad social y de gran dinamismo económico que impulsa a la ciudad a la modernidad. Es notorio que dicha estatificación se manifiesta en los contrastes del perfil urbano de Lima, en sus barrios modernos y en la pobreza de los asentamientos de los arenales y cerros, así como en el auge de la construcción de viviendas impulsado por los estratos medios.

Los nuevos tiempos y sus nuevas dinámicas de desarrollo están cambiado el rostro de Lima pero también están generando nuevas situaciones que agregan mas complejidad a su problemática cuya solución solo podrá ser afrontada con la participación de sus ciudadanos y ciudadanas por ello, la información veraz, la discusión y la búsqueda de la participación efectiva son el norte de este blog con lo que esperamos contribuir a una Lima del futuro: moderna, más humana e integrada al mundo.

2 comentarios: