viernes, 26 de septiembre de 2014

Paremos la destrucción de Lima y la mal llamada reforma del transporte que la ocasiona

En una gran ciudad el sistema de transporte es como el aparato circulatorio del ser humano, en el cual los vehículos trasladan a sus habitantes a cada rincón y extremo de la urbe de manera fluida, con comodidad y a costo asequible. Al igual que el aparato circulatorio, el sistema debe tener grandes vías troncales que deben atravesar las principales concentraciones urbanas, polos económicos productivos y comerciales de la ciudad hasta unir sus extremos, luego las vías secundarias y locales que conectadas con las troncales la van integrando hasta constituir una gran malla que permite el funcionamiento ordenado de la ciudad.

Caos vehicular de Lima


Antecedentes

El gran crecimiento demográfico de las últimas décadas ha hecho que las contiguas provincias de Lima y El Callao se encuentren y conviertan en una sola metrópoli, Lima Metropolitana. Así mismo, el cambio de “giro productivo” de la ciudad de intentar ser industrial y llegar a convertirse en una ciudad comercial y de servicios ha dado por resultado la ocupación casi total de sus territorios y el desarrollo de 3 polos económicos (norte, sur y este) además del Centro Histórico de Lima y el Centro de El Callao, creándose grandes necesidades de traslado de sus habitantes para acudir a su centros de trabajo, de estudio, en general para convivir en la gran ciudad. Lo que ha generado 575 rutas de transporte público- 487 en la provincia de Lima- que, ante la falta de planeamiento, se entrecruzan innecesariamente congestionando las principales avenidas, saturan el Centro Histórico y dejan de atender satisfactoriamente poblaciones como las de los distritos de Carabayllo, Pucusana, Ancón, Puente Piedra, Ventanilla en los que inclusive hoy se construyen conjuntos habitacionales y se diseñan fábricas industriales.

La entrega de la ciudad al lucro privado

Ante tal problemática, la gestión de la alcaldesa Villarán, sin planes ni imaginación, optó por entregar la construcción de la infraestructura vial a la inversión privada- habla de una inversión “que supera los 6,000 millones de dólares”- sin definirle parámetros ni criterios que beneficien a la ciudad y sus pobladores, tan solo dejándoles el fin de lucro. Como ejemplo podemos tomar el actual proyecto Vía Parque Rímac, iniciado en la gestión anterior por un monto de US$ 571 millones y que esta administración negoció para agregar un parque con cuya obra la inversión llegó a US$ 700 millones, incremento que va significar, para el mismo trayecto, 10 años más de período de concesión, un alto peaje y sucesivos  incrementos anuales pues los peajes son la forma como los concesionarios  recuperan la inversión y sobre todo permitió incentivar el uso del transporte privado al no incorporar un corredor de transporte público como existe en el llamado “zanjón”, lo que no le conviene a la concesionaria pues la obra está pensada para beneficiar a los distritos “empresariales” de La Molina y Surco dándole acceso rápido al aeropuerto internacional. Así pues la mal llamada reforma del transporte va entregar una infraestructura que encarecerá la movilidad, con peajes caros y ajustables anualmente, que incentivará el uso del transporte privado con mayores consecuencias contaminantes, que congestionará más la ciudad pues el transporte público y taxis usarán las vías alternas y sobre todo dividirá la urbe entre quienes pueden viajar por dichas vías rápidas y quienes tenemos que viajar por la periferia.

Los corredores urbanos

Largas colas para abordar el bus

Los corredores urbanos se constituyen con el objetivo de dar fluidez al tránsito. Son carriles de doble vía dedicados exclusivamente al transporte público se construyen en grandes avenidas donde coinciden varias rutas y en las que el ancho de las mismas permite el transito del transporte privado y taxis por los costados. Ejemplo, el corredor de la avenida Brasil. Una ruta puede atravesar varios corredores. Un corredor está dentro de una ruta pero no es una ruta. El llamado “corredor Azul”, lo han diseñado como una ruta y lo han entregado en exclusividad a una nueva línea, han sacado los vehículos de 54 rutas troncales que pasaban por ahí y obligan a  que los pasajeros de dichas rutas alimenten al corredor, es decir rutas alimentando un corredor, inaudito, fraccionan las rutas troncales quitando fluidez y alargando los tiempos de viaje por los sucesivos trasbordos. Sin olvidar que sus paraderos terminales se encuentran en la ciudad (Amancaes y Armendariz) congestionando el tránsito como lo están haciendo los trasbordos en cada paradero de conexión del corredor y las rutas, provocando el caos y afectando la calidad de vida de los vecinos. El costo del pasaje es alto, S/1.50, para ser un tramo corto. Los beneficios que anuncian son falsos: no son ómnibuses nuevos, los choferes son los mismos y nunca podrán acortar el tiempo de traslado por el corredor pues antes pasaban vehículos de 54 rutas  y se conseguía movilidad cada minuto, lo que no podrán hacer la nueva línea pues no les sería rentable por el número de vehículos que tendrían que poner a un tramo tan corto. Para los que usan las rutas troncales el tiempo de viaje les será mayor por los transbordos así como será mayor el costo de pasaje. Por ejemplo por dicho corredor pasaba la ruta Chorrillos- Lurigancho, el valor de ese pasaje era S/3.00, con el nuevo corredor el trayecto será: Chorrillos- Corredor azul por S/1.50, corredor azul hasta Virú(Rímac) por S/1.50, Virú - San Juan de Lurigancho por S/1.50, total S/4.50, mínimo S/4.00. Sin contar que ya solo la llamada jornada gratuita de prueba está costando a los contribuyentes de Lima la cantidad de 5 millones 500 soles mensuales.

Conclusión


La mal llamada reforma del transporte se está implementando sin planeamiento y sin participación de técnicos (ingenieros de transporte) y también al margen del Callao sin tomar en cuenta que conforman una sola urbe y que de dicha provincia salen 88 rutas troncales hacía la provincia de Lima. La improvisación y la ignorancia de la administración de Villarán están tomando decisiones que están llevando a Lima Metropolitana al caos y a su destrucción urbana. La llamada reforma del transporte ¡Hay que pararla! ¡Fuera la gestión incompetente de Villarán!

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