jueves, 16 de mayo de 2013


Análisis de la gestión de la alcaldesa Susana Villarán, tramo 2011- 2012 (3)
(publicado en las redes el 10 de marzo del 2013)

La “reforma” del transporte, una reforma para los ricos de la ciudad

El crecimiento económico del país y el boom inmobiliario, de los supermercados y de los servicios en general han cambiado la configuración urbana de la ciudad; económicamente la ha segmentado, dejando en la Lima central (San Isidro, Miraflores) el centro financiero y los servicios tecnológicos, y en los llamados conos han surgido verdaderos centros económicos de producción y de servicios que han transformando Lima en una ciudad policéntrica con áreas desconcentradas económicamente muy activas y pujantes. Por otro lado, a nivel urbano, se han acrecentado las profundas desigualdades sociales: en la Lima central, en su parte moderna, se consolida una clase media que crece como sus edificios de departamentos; en la zona lujosa de los distritos de Surco, la Molina y parte de San Borja, viviendas y departamentos suntuosos de los niveles socioeconómicos alto y medio alto; luego las viviendas populares en los distritos de Carabayllo, Puente Piedra, Ate, San Juan de Lurigancho, Chorrillos, Pachacamac, San Bartolo, entre los más activos y por último, los más pobres, sin posibilidad de adquirir una casa, que se arrinconan en las laderas y en las partes altas de los cerros que circundan la ciudad. 
Para un tercio de la población, los más pobres, sigue el caos
En virtud de ese proceso de expansión, a la fecha, Lima Metropolitana contiene en su casco urbano a 52 distritos, 43 de la provincia de la Lima, 6 de la provincia del Callao y a zonas urbanas de los distritos de Ricardo Palma y Santa Eulalia de la provincia de Huarochirí y del distrito de Chilca provincia de Cañete. Con gran apoyo mediático la actual administración municipal ha anunciado una supuesta “reforma del transporte” que según dicen está en marcha y que se supone debe corresponder a esa nueva ciudad que se vislumbra. Veamos en qué consiste: por un lado resalta el incremento de viajes y buses del Metropolitano, recordemos la actual administración municipal encontró dicho servicio al inicio de operaciones cuando se estaba probando el sistema, definiendo los horarios, el número de buses, etc., por unos meses detuvo su implementación para impulsarlo luego, sin embargo no continuaron con la ampliación del último tramo hasta el patio central junto al parque Sinchi Roca, incumplimiento por lo que ahora la MML tiene que pagar 93 millones de nuevos soles por perjuicio económico a los concesionarios. Anuncia la puesta en marcha de 5 corredores segregados en la Lima central, para ello se licita a consorcios y se exige buses euro 4, aunque permiten que éstos usen combustible a gas y a diesel ¿a diesel, que pasó con la protección del ambiente? Con dicha medida se saca del camino a empresas de transporte urbano que habían comprado buses euro 2 y 3 a gas, que cuando éstas reclamaron se les acusó de ser la mafia del transporte, mientras regidores de la MML con el funcionario Guerra García, formaban nuevos consorcios con sus conocidos y los relacionaban con una compañía de buses de China, país al que inclusive viajaron. De esta forma los regidores y Guerra García triangularon sus “consorcios amigos”, con COFIDE (financiamiento) y la empresa de buses chinos ¡Gran negocio! Otro hito de dicha “reforma” fue la inscripción de taxis, en medio de un gran tumulto y desorden se inscribieron 90 mil taxis ¿para qué? ¿Para impedir que haya más taxis?  Lima requiere taxis seguros, revisión técnica periódica. Choferes diestros, exámenes médicos y de manejo periódicos. Tarifa justa, taxímetro. Identificación única por seguridad y control.  Por último difunden como gran acierto el haber logrado comprometer al sector privado para que inviertan en infraestructura de transporte, léase empresas brasileras y grandes constructoras, permitiéndoles el cobro del peaje por 30 y 40 años. Si analizamos los actuales proyectos y rutas concedidas éstas son vías rápidas que se inician en los distritos de los niveles socioeconómicos alto y medio alto y terminan en el aeropuerto y/o le facilitan su acceso a sus playas del sur; a pesar que atraviesan varios distritos benefician a quienes tienen vehículo particulares. No existe en el contrato de concesión, por ejemplo la obligación de incorporar en dichas vías corredores de transporte público libres de peaje, no sería rentable, como tampoco les sería rentable rutas de transporte público que se inicien en las áreas urbanas de los sectores pobres. ¡De qué reforma se está hablando! Recordemos, desde las últimas décadas del siglo XX la provincia de Lima tiene 487 rutas autorizadas para el transporte público y el Callao 87, las mismas que forman parte de un sistema radial que parte del Centro Histórico de Lima hacia la periferia, construyendo una malla con las principales avenidas que conocemos: Abancay, Tacna, Arequipa, etc.
Cinco inspectores por cuadra para el "reordenamiento"
En 1988-89 se elaboró el Plan de Desarrollo Metropolitano de Lima-Callao 1990- 2010 que propuso un sistema vial metropolitano con anillos y corredores viales de transporte público, que los sucesivos alcaldes han ido ejecutando, entre los que se encuentran el corredor de la vía expresa (el Metropolitano) y los otros corredores que se anuncian. El problema es que dicho plan nunca fue actualizado y corresponde a una Lima de 5 millones de habitantes, ahora tiene 10 millones; a un área urbanizada de 70 mil ha, hoy tiene 85 mil ha. Inclusive el tren eléctrico, diseñado hace 25 años, requiere actualizar su ruta para, como vía troncal, dar continuidad a la ciudad. Por ello, de tener éxito la actual “reforma” cubriría solo el 60% del área urbana dejando de lado a la población de los niveles socioeconómicos medio bajo y pobres que viven en la periferia, profundizando así mucho más la desigualdad de la ciudad, que tendría una parte moderna de niveles socioeconómicos medio, medio alto y alto con infraestructura moderna y vías rápidas y una periferia habitada por más de 3 millones de habitantes sin transporte público adecuado, con mototaxis, combis, etc. Por ello en las encuestas, los llamados sectores A y B no quieren que revoquen a la alcaldesa.
No llegarán a los conos
Cuando se habla de reforma del transporte ésta debe significar un nuevo Sistema Vial Metropolitano en cuyo diseño se involucre a las provincias que integran la gran Lima, que tome en cuenta  los nuevos polos de desarrollo de la ciudad, la totalidad de las áreas urbanas y sobre todo que priorice el transporte público permitiendo que exista una continuidad en la ciudad. Que sus habitantes tengan  fácil acceso a todos los rincones de ella y sobre todo a los servicios públicos. La actual “reforma” del transporte de la alcaldesa solo favorece a los ricos y acrecienta las desigualdades de la ciudad.


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